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La adolescencia y sus cambios de ánimo

Actualizado: 4 feb 2021


El cambio en nuestros hijos de una etapa a la otra ocurre de una forma tan rápida que en ocasiones no somos capaces de percatarnos realmente lo que está pasando dentro de ellos.


En esta etapa de la adolescencia los cambios físicos "aunque son evidentes" son una parte de esa metamorfosis que ocurre dentro de ellos y aunque la evidencia que los adultos tenemos para reconocer esta etapa son esos cambios físicos, no podemos dejar de observar y atender los cambios en los estados de ánimo que nuestro hijo comenzará a experimentar, ya que el manejo adecuado de estos cambios de humor permitirá el afianzamiento de la identidad donde el joven exige una posición de individualidad y respeto que caracterizara lo que nuestro hijo será en la adultez.


Estos cambios de ánimo se dan a partir de los 12 años aproximadamente, donde el cuerpo adulto aún se desprende de la mentalidad de niño, donde sus emociones son contradictorias y en ocasiones muy difíciles de entender, incluso para ellos mismos, por lo que no es raro observar que sus movimientos van a ser un tanto torpes o descoordinados, así como sus acciones inmaduras relativas a una edad menor.


Los adolescentes pueden procesar esta etapa de diferentes formas y como padre es imperante ser comprensivo y apoyarle durante esta transición de su desarrollo. Podrás notar cambios de ánimo frecuentes que se pueden convertir con facilidad en conflictos, debido a las grandes transformaciones que tu hijo está experimentando a nivel emocional. El joven se halla por un lado con cuerpo de adulto, pero sin poder serlo, con un pensamiento de niño en gran parte y una exigencia de razonamiento que el mundo exterior dice que debe tener y que a veces no puede procesar. Esto lleva un proceso conflictivo de adaptación, consigo mismo y su ambiente, ocasionando los cambios de humor típicos de los adolescentes.


Para ayudarlo es importante que reconozcas que:

  • Los cambios son algo normal por lo cual respeta su espacio íntimo, no lo invadas.

  • No seas autoritario, pero no confundas esto con dejarlo hacer lo que quiera. “Los limites debes establecerlos previamente”.

  • No lo obligues a conversar si no quiere, encuentra el momento adecuado en que te lo permita.

  • Respeta su desorden “si es que lo tiene”, porque la etapa para afianzar este buen hábito ya paso y ahora en la adolescencia solo podrás lograr que lo incorporé con un acuerdo y mucho amor.

  • Es mejor que tenga su propio espacio íntimo, por ejemplo, su dormitorio.




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