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¿Cómo reconocer a tu peor enemigo?



El estrés, un enemigo poderoso que controla la vida de muchas personas y los lleva a un estado de abatimiento tan fuerte que aquellos que estan inmerso en el pueden sentirse mal físicamente y no saber que esas molestias son provocadas por este enemigo silencioso llamado estrés. Sólo reconociendo el estrés en sus síntomas podemos eliminarlo.


Cada uno de nosotros siente y expresa el estrés de manera distinta. Por eso es importante observar que síntomas tienes y cómo te están afectando. Uno de los principales problemas es que con frecuencia ni siquiera nos damos cuenta de nuestro nivel de estrés. ¿Por qué? Porque nos acostumbramos a la vida que llevamos y dejamos de prestarle atención a lo que sentimos. Le quitamos importancia a los síntomas porque creemos que no podemos hacer nada para cambiar lo que está pasando, sin darnos cuenta que esta actitud pone en riesgo nuestra vida y la de los seres que están a nuestro lado ya que la manifestación del estrés se hace extensiva al grupo familiar muy fácilmente.


Hace un tiempo leí en un artículo sobre un experimento que se hizo en un laboratorio y que nos muestra perfectamente como el estrés es un enemigo silencioso. Un grupo de investigadores puso a hervir una olla con agua. Cuando el agua empezó a hervir metieron a una rana. Ésta, al contacto con el agua hirviendo, saltó hacia fuera inmediatamente y así salvó su vida. Luego repitieron el experimento nuevamente colocando a la rana dentro de la misma olla, pero con agua fría. Pusieron la olla en la lumbre, con una flama muy pequeña. El agua se calentó e hirvió lentamente. La rana no se dio cuenta del cambio de temperatura y murió.

Cuando el estrés forma parte de nuestra vida diaria, nos acostumbramos a él. No nos damos cuenta de cómo influye en nuestra salud y en nuestra vida en general, hasta que nos enfermamos o los problemas nos rebasan. ¿Te das cuenta cuando esto te sucede a ti? Cada quién manifiesta el estrés de distinta manera y con diferente intensidad. Depende de las características personales, por lo que a veces no reconocemos los síntomas del estrés. Estos síntomas se presentan a nivel físico y a nivel emocional.



A nivel físico:

  • Opresión en el pecho.

  • Hormigueo o mariposas en el estómago.

  • Sudor en las palmas de las manos.

  • Palpitaciones.

  • Dificultad para tragar o para respirar.

  • Sequedad en la boca.

  • Temblor corporal.

  • Manos y pies fríos.

  • Tensión muscular.

  • Falta o aumento de apetito,

  • Diarrea o estreñimiento.

  • Fatiga.

  • Hipertensión.

  • Insomnio.


A nivel emocional.

  • Inquietud, nerviosismo, ansiedad, temor o angustia.

  • Deseos de llorar y/o un nudo en la garganta.

  • Irritabilidad, enojo o furia constante o descontrolada.

  • Deseos de gritar, golpear o insultar.

  • Miedo o pánico, que si llega a ser muy intenso puede llevar a sentirnos "paralizados".

  • Preocupación excesiva, que se puede incluso manifestar como la sensación de no poder controlar nuestro pensamiento.

  • Pensamiento catastrófico.

  • La necesidad de que "algo" suceda, para que se acabe la "espera".

  • La sensación de que la situación nos supera.

  • Dificultad para tomar decisiones.

  • Dificultad para concentrarse.

  • Disminución de la memoria.

  • Lentitud de pensamiento.


Si respondiste al menos a 3 de estos síntomas como tus padecimientos te sugiero consultar con tú médico. No olvides que algunos medicamentos o situaciones externas como la muerte de un familiar, un divorcio, perdidas económicas, perdida del trabajo, por nombrar algunos también pueden llevar a las personas a padecer de estrés.


¿Que puedes hacer para combatir el estrés?


Busca Apoyo. Cuando necesites ayuda, rodéate de personas a quienes les importa tu bienestar. Una persona con altos niveles de estrés debe evitar la exposición a sucesos que aumenten sus estados de angustia como por ejemplo las noticias, así como también debe evitar relacionarse con personas negativas o poco optimistas. Siempre la ayuda de un consejero o coach puede ser vital cuando se busca un entendimiento de la situación de forma neutral.


Práctica una actividad complementaria. Es fácil perder el control de tus sentimientos cuando estas estresado, pon en práctica la respiración para controlar tus estados emocionales y canalizarlos de forma positiva. Practica algún tipo de deporte, camina sino te agrada ejercitarte, escucha música, escribe en un diario, juega con una mascota, monta en bicicleta, o haz lo que tu creas que te podrá ayudarte a sentirte mejor.


Trata de resolver el problema. Cuando te sientas calmado analiza tus preocupaciones objetivamente, toma nota de ellas y busca soluciones, necesitas darte cuenta de cuál es el problema. Incluso si no puedes resolverlo completamente, quizás puedas comenzar a resolverlo poco a poco, eso aliviara tus niveles de estrés.


Mantén una actitud positiva. No te olvides que la mayor parte del tiempo el estrés es temporal y aunque no lo parezca cuando lo estas atravesando, este puede desaparecer con un cambio de actitud y de perspectiva de tu parte sobre la situación.


¡Gracias por querer aprender!

Recuerda "Todos los conflictos familiares terminan con educación" - Benita Méndez



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